El gran arraigo que tuvo la afición a la música en la sociedad coruñesa, con la celebración de conciertos, recitales y representaciones operísticas desde finales del siglo XVIII, condujo a la creación de la primera Sociedad Filarmónica de la ciudad, antecesora de la actual y que desarrolló su labor entre los años 1821 y 1823, durante el llamado Trienio Liberal, fundada por Marcial Francisco del Adalid y Ramírez de Arellano, abuelo del célebre compositor gallego Marcial del Adalid, siguiendo el modelo de la Royal Philharmonic Society de Londres nacida en 1813, y que fue la segunda Sociedad Filarmónica de la península ibérica, después de la de Lisboa. Sus miembros procedían de la burguesía liberal de la ciudad y desplegó una amplia actividad interpretativa del repertorio orquestal y europeo del momento, tanto sinfonías como oberturas de ópera y conciertos con solistas, en la que participaban como instrumentistas unos treinta músicos locales, celebrando las veladas musicales en su salón filarmónico, donde se estrenaron algunas de las sinfonías de Beethoven, en reducción para cuerdas, aún en vida del compositor y muchos años antes que en Madrid, contribuyendo así a la difusión y conocimiento de la música en un entorno semipúblico y en un ambiente de orientación progresista.

Aunque esta primera Sociedad Filarmónica se vio forzada a la disolución por las circunstancias políticas y sociales que acompañaron a la reacción absolutista iniciada en octubre de 1823 y que puso fin al régimen constitucional, siguieron desarrollándose diversas actividades e iniciativas musicales en nuestra ciudad. En este ambiente de notable e ininterrumpida afición y promovida por un grupo de coruñeses entusiastas de la música, siguiendo la tendencia de otras urbes españolas empeñadas en canalizar por el mismo procedimiento las inquietudes musicales de los ciudadanos y la organización de conciertos, se constituye el 17 de mayo 1904 la Sociedad Filarmónica de La Coruña, que es la más antigua de Galicia y la tercera de España, manteniéndose de forma continuada hasta la actualidad.

Tras su fundación, el día 28 de octubre de 1904 se celebró el primer concierto de la Primera Temporada de la Sociedad Filarmónica, en el que intervino un cuarteto con piano, compuesto por músicos de la ciudad, que interpretaron obras de Haydn, Grieg y Mozart, iniciando así la tradición de organizar una temporada anual de conciertos, coincidiendo con el periodo otoño-primavera, que se ha conservado hasta hoy, teniendo como sede de sus actuaciones el Teatro Rosalía de Castro, antiguamente llamado Teatro Principal. Pero la Sociedad Filarmónica no se limitó a la organización de conciertos, sino que, desde el primer momento, planteó diversos proyectos con el fin de involucrar en ellos, como protagonistas, a aquellas personas de la ciudad que estuvieran en condiciones de participar en distintos acontecimientos musicales. En este sentido, una de las principales iniciativas de la Sociedad Filarmónica fue la organización de una orquesta, lo que se hizo en diversas etapas, en las que incluso llegó a crearse una orquesta infantil. Además de formar distintos grupos de cámara, como el mencionado quinteto que tocó en su concierto inaugural, en el año 1916 se constituyó una orquesta de cámara denominada Agrupación de Instrumentos de Arco de la Sociedad Filarmónica de La Coruña, probablemente siguiendo los pasos de la Orquesta de Instrumentos de Arco de la Asociación de Música de Cámara de Barcelona que, en los primeros años de nuestra Sociedad, fue invitada con frecuencia a los conciertos de las temporadas coruñesas, como también era habitual la presencia de la Orquesta Sinfónica de Madrid que, desde principios de la década de 1920, era contratada por la Sociedad Filarmónica para interpretar un ciclo anual de tres conciertos. La Agrupación, que tuvo entre otros directores al gran arquitecto y compositor coruñés Eduardo Rodríguez Losada, experimentó en el año 1933 un nuevo impulso bajo la dirección del también compositor y organista donostiarra Alberto Garaizábal Macazaga, afincado en la ciudad desde 1915, que amplió a 34 los miembros de la orquesta. Finalmente, el 5 de abril de 1934, se presenta en el Teatro Rosalía de Castro, bajo la misma dirección, la Orquesta Filarmónica Coruñesa, ya de carácter sinfónico, constituida por 60 músicos y capaz de interpretar importantes obras de este repertorio. La Orquesta Filarmónica, regida por criterios de creciente profesionalidad, fue el origen de las posteriores orquestas sinfónicas de la ciudad, actuando con frecuencia en otras ciudades gallegas, y mantuvo su actividad incluso durante la guerra civil española. Junto a todas estas actividades, la Sociedad Filarmónica procedió, en una fecha no determinada entre 1915 y 1918, a la creación en su seno del primer Conservatorio de Música de la ciudad, con una enseñanza programada y reglada, que vino funcionando durante muchos años y que después pasó a depender de las Administraciones Públicas, siendo el antecedente de los dos actuales Conservatorios y de la Escuela Municipal de Música.

En los más de cien años de existencia y actividad de la Sociedad Filarmónica coruñesa, han sido numerosos los intérpretes y grupos que pasaron por las consecutivas temporadas anuales de conciertos, entre los que hay que hacer especial mención a la ya citada Orquesta Sinfónica de Madrid y a la Orquesta Sinfónica Municipal de Bilbao, las cuales, durante mucho tiempo, fueron las principales ejecutoras de música sinfónica en las programaciones de la Sociedad. Más recientemente hemos contado con la participación de reconocidas formaciones de música antigua y barroca, como la Orchestra of the Age of Enlightenment, la Orquesta Barroca de Sevilla o Al Ayre Español, y de música de cámara en general, como el Hyperion Ensemble o el cuarteto Jerusalén. También dentro de los conciertos organizados por la Sociedad Filarmónica, pudo disfrutar la ciudad de la presencia de grandísimos intérpretes, algunos de ellos de reconocida fama internacional. Entre ellos, en una brevísima y difícil selección, cabe mencionar: al guitarrista Andrés Segovia; a la clavecinista Wanda Landowska; al arpista Nicanor Zabaleta; a los chelistas Pablo Casals, Gaspar Cassadó, André Navarra y Radu Aldulescu; a los violinistas Henry Szering, Ivry Gitlis, Ida Haendel, Rugiero Ricci, Nathan Milsstein, Jascha Heiffetz, Juan Manén, y a los gallegos Andrés Gaos y Manolo Quiroga; a los pianistas Arturo Rubinstein, José Iturbi, Alexander Brailowsky, Claudio Arrau, Leopoldo Querol, José Cubiles, Alfred Cortot, Julius Katchen, Shura Cherkassky, Esteban Sánchez, Alicia de Larrocha, Alexis Weissemberg, Gerald Moore, Alfred Brendel, Joaquín Achúcarro, Paul Badura Skoda, José Tordesillas, Dimitri Bashkirov, Javier Perianes, Elisabeth Leonskaja; a los cantantes Carlota Dahmenn, Angeles Ottein, Armando Crabbé, Ofelia Nieto, Conchita Supervía, Elizabeth Schumann, Ninon Vallin, Consuelo Rubio, Teresa Berganza, Victoria de los Angeles, Montserrat Caballé, Ian Bostridge, María Bayo y la soprano coruñesa Mª Luisa Nache; así como a los compositores, que nos visitaron en función de pianistas, Enrique Granados, Manuel de Falla y Joaquín Turina.

En la actualidad, tras la constitución de la Orquesta Sinfónica de Galicia en el año 1992, que también tiene su sede en la ciudad de A Coruña y desarrolla una amplio repertorio musical, con predominio de la música sinfónica, la temporada de la Sociedad Filarmónica está centrada en la música de cámara y, en virtud del Convenio que mantiene con el Consorcio para la Promoción de la Música, de carácter municipal, viene contando, en su programación de conciertos, con la actuación de importantes agrupaciones camerísticas de relieve nacional e internacional, y con la colaboración de diferentes formaciones surgidas en el seno de la propia Orquesta Sinfónica, cuya creación ha propiciado que se afincaran en la ciudad un buen numero de intérpretes y profesores de alta cualificación, los cuales han venido sin duda a enriquecer el panorama musical coruñés. En Sesión Plenaria celebrada el día 30 de abril del año 2004, el Ayuntamiento de A Coruña, haciendo gala de su sensibilidad ante la historia y las tradiciones de la ciudad y reconociendo, de forma implícita, que entidades como la nuestra forman parte de su Patrimonio Cultural e Histórico, concedió a la Sociedad Filarmónica la Medalla de Oro de la Ciudad.