7 DE NOVIEMBRE – OSG SINFONIETTA

GUSTAV MAHLER (1860 – 1911)
NOVENA SINFONÍA. (adaptación para orquesta de cámara)
Andante comodo
Im tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb
Rondo-Burleske: Allegro assai. Sehr trotzig
Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend

Mahler en formato reducido

09-11-2017 00:05
Julio Andrade Malde
Mahler ha sido uno de los grandes conocedores de la orquesta en la historia de la música. Dentro de su ciclo sinfónico, utiliza habitualmente un orgánico amplísimo que él sabe equilibrar a la perfección. Para una importante masa de vientos y percusión, dispone un tremendo despliegue de instrumentos de cuerda. En la Novena, emplea 33 instrumentos de viento (maderas y metales) más cinco de Percusión, lo cual se equilibra con en torno al doble de instrumentos de arco (violines, violas, chelos y contrabajos) más dos arpas. Klaus Simon, en su versión de cámara, utiliza quince instrumentistas: cinco arcos y otros diez entre los que incluye ocho de viento -que además, en algunos casos se duplican, de manera que el mismo ejecutante alterna dos: flauta y flautín, oboe y corno inglés, clarinete I y requinto, clarinete II y clarinete bajo-, un percusionista que puede asumir hasta nueve distintos instrumentos de percusión, un armonio y un piano. Es verdad que el arreglista admite que, en lugar de cinco arcos se utilicen hasta un máximo de 20 (6, 5, 4, 3, 2) y tal vez así se logre una versión bastante equilibrada. Con los cinco con que se interpretó en esta oportunidad, alcanzar el equilibrio es empeño ilusorio. De este modo, y aunque los quince que en esta ocasión integraron la Sinfonietta de la OSG son músicos de primerísimo nivel, es imposible establecer el adecuado balance sonoro en los movimientos extremos (y de ellos, de manera muy especial, el primero), siendo más aceptables los tiempos segundo y tercero. Con estas limitaciones, que son por completo ajenas a la indiscutible categoría profesional de los músicos, la experiencia ha sido interesante porque, al reducirse el orgánico, pueden escucharse motivos y texturas que habitualmente no se ponen en evidencia a causa de la enorme masa instrumental que utiliza Mahler. En este sentido, valió la pena el formidable esfuerzo que han realizado nuestros músicos para preparar y ejecutar esta magna obra; esfuerzo que fue premiado con intensos aplausos y exclamaciones de entusiasmo.

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7 DE NOVEMBRO – OSG SINFONIETTA

GUSTAV MAHLER (1860 – 1911)
NOVENA SINFONÍA. (adaptación para orquesta de cámara)
Andante comodo
Im tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb
Rondo-Burleske: Allegro assai. Sehr trotzig
Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend

 

Mahler en formato reducido

09-11-2017 00:05
Julio Andrade Malde
Mahler foi un dos grandes coñecedores da orquestra na historia da música. Dentro do seu ciclo sinfónico, utiliza habitualmente un orgánico amplísimo que el sabe equilibrar á perfección. Para unha importante masa de ventos e percusión, dispón un tremendo despregamento de instrumentos de corda. Na Novena, emprega 33 instrumentos de vento (madeiras e metais) máis cinco de Percusión, o cal se equilibra con en torno ao dobre de instrumentos de arco (violíns, violas, chelos e contrabaixos) máis dúas arpas. Klaus Simon, na súa versión de cámara, utiliza quince instrumentistas: cinco arcos e outros dez entre os que inclúe oito de vento -que ademais, nalgúns casos duplícanse, de maneira que o mesmo ejecutante alterna dúas: frauta e frautín, oboe e corno inglés, clarinete I e requinta, clarinete II e clarinete baixo-, un percusionista que pode asumir ata nove distintos instrumentos de percusión, un armonio e un piano. É verdade que o arreglista admite que, en lugar de cinco arcos utilícense ata un máximo de 20 (6, 5, 4, 3, 2) e talvez así se logre unha versión bastante equilibrada. Cos cinco con que se interpretou nesta oportunidade, alcanzar o equilibrio é empeño ilusorio. Deste xeito, e aínda que os quince que nesta ocasión integraron a Sinfonietta da OSG son músicos de primerísimo nivel, é imposible establecer o adecuado balance sonoro nos movementos extremos (e deles, de maneira moi especial, o primeiro), sendo máis aceptables os tempos segundo e terceiro. Con estas limitacións, que son por completo alleas á indiscutible categoría profesional dos músicos, a experiencia foi interesante porque, ao reducirse o orgánico, poden escoitarse motivos e texturas que habitualmente non se poñen en evidencia por mor da enorme masa instrumental que utiliza Mahler. Neste sentido, valeu a pena o formidable esforzo que realizaron os nosos músicos para preparar e executar esta magna obra; esforzo que foi premiado con intensos aplausos e exclamacións de entusiasmo.

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